Revisando la columna semanal del Dr. Carlos Ornelas en el periódico Excélsior, encontré esta colaboración que seguro les será de interés. Va como la copié. Saludos a tod@s.
Modelo universal de educación
Carlos Ornelas
Los fines de la educación para el siglo XXI, la del futuro o como se le quiera denominar, se apoyan en diversas teorías que tienen a la ciencia o a la tecnología como sus pilares, a veces contaminadas con toques de humanismo.
Estoy revisando textos acerca de la educación en América Latina; uno de ellos, del profesor argentino Jason Beech, me interesó. Él arguye que los organismos internacionales diseñaron un modelo universal de educación y que los países de la región lo toman prestado.
Beech documenta cómo, entre 1983 y 1996, países tan disímbolos, como Ecuador, Uruguay, Chile, El Salvador, República Dominicana, Argentina, Brasil y Colombia, elaboraron leyes que contenían propósitos y modos de organizar la educación similares. La Ley General de Educación de México comparte la retórica y los métodos, aunque con un fin diferente. La Alianza por la Calidad de la Educación los ratifica.
Resumir el modelo universal de educación es imposible en un artículo periodístico, sólo enumero las líneas generales y las dispongo en tres puntos: filosofía, conocimiento y organización.
Los fines de la educación para el siglo XXI, la educación del futuro o como se le quiera denominar, se apoyan en diversas teorías que tienen a la ciencia o a la tecnología como sus pilares, a veces contaminadas con toques de humanismo (equidad).
Sin embargo, el núcleo fuerte de la filosofía de ese modelo es utilitarista. "Educación para el desarrollo", sintetiza los afanes de los organismos internacionales: enseñar a los estudiantes algo útil para desempeñarse en un ambiente productivo (educación para el trabajo) y una vida social (educación para la ciudadanía).
La educación ya dejó de tener valor intrínseco, lo que cuenta es su valor de uso (medido por su calidad) y los beneficios (individuales y sociales) que arroja. El lema que cubre ese espectro se denomina "educación para la vida y el trabajo".
El método de transmisión del conocimiento se basa en tres cimientos que se repiten a lo largo de la geografía: un currículum basado en competencias, único y nacional para la educación básica; sistemas de evaluación centralizados; y profesionalización de los docentes. Las competencias que ese modelo acentúa se basan en teorías del aprendizaje de base constructivista (en oposición al conductismo, todavía dominante). Aquéllas ponen el acento en el domino de habilidades de comunicación (lenguaje y matemáticas), creatividad, flexibilidad, aprender a aprender, trabajo en equipos y solución de problemas.
Porciones de esos enfoques contienen elementos de progreso, no que sean reaccionarios; pretenden atacar deficiencias y problemas pedagógicos (como el memorismo) y acaso por eso educadores y burócratas se convencen de sus virtudes.
Ese modelo universal propone un sistema educativo descentralizado y que las escuelas disfruten de autonomía. El enfoque teórico dominante es lo que en inglés se nombra school based management (administración con base en la escuela), con ciertos tintes de la teoría de la elección racional y la preferencia del consumidor.
No obstante que esas orientaciones abogan por la privatización de la educación pública, los Estados de la región evaden mencionar ese asunto. Por el contrario, refrendan en las leyes y la retórica la vigencia y el fortalecimiento de la educación pública.
A pesar de que las normas mexicanas ratifican esos fines y métodos, la organización que se originó con el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, de mayo de 1992, que se suponía iba a descentralizar la educación, resultó en una centralización mayor. Ese Acuerdo, que fue la base de la LGE de 1993, lo signó el Estado (gobierno federal y estatales) con la dirigencia del SNTE. Eso lo hace diferente: fraccionó a la autoridad y centralizó el poder más en el sindicato que en la burocracia.
De cualquier manera, el modelo implantado con el Acuerdo y que hoy el gobierno quiere renovar con la ACE, pretende un sistema homogéneo, que sirva al desarrollo, que sea moderno en sus contenidos (aunque el currículum que hoy propone la Subsecretaría de Educación Básica, gobernada por el SNTE, tiene bastantes tachas), más una organización centralista: una jaula de hierro, como diría Max Weber.
Referencia
Jason Beech, The Institutionalization of Education in Latin America: Loci of Attraction and Mechanisms of Diffusion en David P. Baker y Alexander Wiseman (editores), The Impact of Comparative Education Research on Institutional Theory, Emerald, 2007.
*Académico de la UAM
Carlos.Ornelas10@gmail.com
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