sábado, 13 de noviembre de 2010

La "revolución educativa" de Jesús Reyes Heroles

Va este artículo sobre la gestión del primer sectario de Educación Pública que tuvo el régimen de Miguel de La Madrid Hurtado.


LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA DE JESUS REYES HEROLES

El sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), estuvo signado por la idea de renovar a fondo las instituciones políticas, sociales, culturales y educativas. El discurso giraba en torno a la renovación moral de la sociedad que apuntaba a una crítica de las acciones políticas realizadas en el pasado u se proponía cambiar el funcionamiento administrativo y ético de los distintos ámbitos de la vida nacional. En educación, los planteamientos para realizar los cambios se darían a partir de un diagnóstico amplio de las diversas condiciones que prevalecían en el sistema educativo nacional.

Fuente: Revista Educación 2001, México, # 66, noviembre 2000

Antonio Gómez Nashiki*

El diagnóstico

Los resultados de este ejercicio arrojarían un panorama poco alentador en todos los niveles educativos. El documento señalaba que la eficiencia Terminal de los diversos niveles del Sistema Educativo Nacional, por distintos factores tanto internos como externos, era bastante pobre. Por ejemplo, se tenía lo siguiente:

De cada 100 niños que ingresaban a la primaria, 52 terminaban el sexto grado, de éstos, el 85% se inscribía en secundaria y sólo el 64% completaba tal ciclo; el 65% de los egresados de secundaria se inscribía a su vez en bachillerato; 3.3% en normal y el 1.17 en carreras terminales medias. En las carreras de licenciatura se matriculaba el 85.4% de los egresados de bachillerato y sólo la mitad concluía sus estudios universitarios.

Otro señalamiento importante era que en los niveles de primaria y secundaria habían prevalecido modelos diseñados para el medio urbano, sin contribuir debidamente a la solución de los requerimientos de una gran parte de la población rural.

Los datos revelaron un severo rezago educativo, con pocos logros qué celebrar, y aunado a este panorama el país en general enfrentaba una profunda crisis económica, como resultado de las políticas implementadas del sexenio anterior y que obligaban a pensar en acciones austeras.

El programa
Con estos antecedentes se elaboró el Programa Nacional de Educación, cultura, Recreación y Deporte, 1984-1988, que planteaba entre sus principales propósitos los siguientes:

• Promover el desarrollo integral del individuo y de la sociedad mexicana.
• Ampliar el acceso de todos los mexicanos a las oportunidades educativas, culturales, deportivas y de recreación.
• Mejorar la prestación de los servicios en estas áreas.
• Para tal fin, se especificaron los siguientes objetivos:

1) Elevar la calidad de la educación en todos los niveles;
2) Racionalizar el uso de los recursos disponibles y ampliar el acceso a los servicios educativos a todos los mexicanos con atención prioritaria a las zonas y grupos desfavorecidos:
3) Introducir nuevos modelos de educación superior vinculados con los requisitos del sistema productivo;
4) Regionalizar y descentralizar la educación básica y normal, y 5) mejorar y ampliar los servicios en las áreas de educación física, deportes y recreación.

Los objetivos señalaban temas difíciles y añejos del sistema educativo, principalmente en de la descentralización; en cambio, apenas empezaba a despuntar el que con el paso del tiempo se convertiría en central, el tema de la calidad de la educación.

Cómo atacar la problemática educativa fue señalado por el presidente en su primer informe de gobierno, en el que convocó a los mexicanos a realizar una revolución educativa.

[…] Introducir en el sistema educativo no simplemente parches o remiendos, o meras reformas limitadas; ha postulado toda una revolución.

El concepto de revolución de inmediato acaparó la atención y encontró señalamientos críticos en el sentido de enunciar fines muy ambiciosos, por ejemplo, ante el cuestionamiento que se hizo al secretario a pregunta expresa de si no se exageraba al usar este término, la respuesta fue que.

[…] dada la magnitud del problema, no se exageraba. No se harían sólo algunas reformas, ni tampoco se pondrían algunos parches, sino que se procuraría poner de acuerdo la educación legal con la real. Había un abismo entre una y la otra.

La tarea de argumentar y defender la propuesta le correspondió a Jesús Reyes Heroles, secretario de Educación de ese momento, un experimentado político que se había distinguido por su larga carrera en la docencia y por promover una de las reformas políticas más importantes del país cuando fue secretario de Gobernación (1976-1979). Enrique Krauze señala con precisión su forma de proceder políticamente:

Objetivamente, su misión era conservar en el sentido de consolidar, pero su método fue el cambio.

Jesús Reyes Heroles haría una defensa a ultranza de los postulados de la revolución educativa y, en muchos sentidos, les dio una orientación propia que complementaba el planteamiento original hecho por De la Madrid:

Reiteramos la necesidad, postulada por el presidente Miguel de la Madrid, de revolucionar la educación. Esto entraña defender y afirmar nuestros valores fundamentales, superar o desechar hábitos administrativos viciosos, prescindir de lo obsoleto, aplicar racional eutanasia a lo que está incurablemente enfermo, combatir el analfabetismo y democratizar la enseñanza para llegar a sustentar en ella, en buena medida, la renovación moral de la sociedad.

En cuanto a la precisión del concepto, que fue severamente cuestionado, Reyes Heroles señalaba que no era unívoco:

En un análisis de lo que ya se ha publicado sobre revolución educativa, salieron 60 tesis sobre ella….Sólo en un informe, el señor presidente De la Madrid, externó 8 definiciones…

Por lo que buena parte de la tarea del secretario fue darle coherencia a las distintas definiciones existentes en el marco de lo propuesto por el Programa:

Se ha denominado Revolución Educativa al proceso de aceleración y transformación de la educación en México, a una serie de instrumentos y objetivos que pretenden hacerle frente a la crisis educativa. “Tal denominación obedece a que se intenta tocar los problemas desde su raíz”.

En más de una ocasión, el secretario intentó justificar que todos los males educativos del país se podían resolver poniendo en práctica la revolución educativa:

La revolución Educativa es constructiva. Quiere eliminar la hipertrofia y macrocefalia que impera en la educación: la separación escuela-hogar; la no participación de la comunidad educativa en la enseñanza; el alejamiento del centro que toma las decisiones de los lugares en que se aplican; la reducción de la sustancia ética de la educación. Quiere que se eduque la voluntad, el carácter, que se enseñe a pensar por cuenta propia; y se propone el mejoramiento general de la calidad educacional, desde preescolar hasta estudios superiores.

En distintas ocasiones se trató de aclarar la discusión acerca de si era una revolución o una reforma simplemente pero vale la pena señalar que siempre se argumentó en términos de revolución por ser un concepto más incluyente que permitía englobar tanto las disposiciones administrativas como filosóficas de los temas educativos.

Si bien con el concepto de revolución educativa se querían resolver todos los lastres del sistema educativo, no se planteaban posiciones específicas que se tradujeran en cambios de mayor proyección, como por ejemplo, en el tema de la descentralización se anotaba lo siguiente:

La revolución educativa tiene varios objetivos…descentralizar para que los sectores involucrados en la educación participen en ella, tengan una participación creciente en el propio proceso educativo, porque un proceso educativo en el fondo sólo tiene éxito si hay una movilización de la sociedad en torno a él.

Con el fallecimiento de Reyes Heroles a los 64 años, siendo secretario de Educación en funciones (19 de marzo de 1985), la reforma perdió fuerza sensiblemente, ya que si alguien la había sostenido era él, pese a todas las críticas señaladas. La llegada del nuevo secretario, Miguel González Avelar, fue más bien discreta, apegándose al discurso ya establecido y sin realizar alguna modificación de peso.

Los saldos de la revolución educativa

En cuanto a elevar la calidad de la educación, los resultados obtenidos fueron magros, algunas evaluaciones aplicadas a nivel nacional como México, un país de reprobados demostraron elocuentemente los rendimientos académicos y la baja calidad educativa. Investigaciones similares coincidían en los bajos resultados de los estudiantes que sin considerarse como datos absolutos o únicos para estimar la calidad, daban cuenta de la problemática existente.

En lo que respecta a la formación de profesores, se introdujo la licenciatura para los profesores de preescolar y primaria y se exigió el bachillerato para cursarla, lo que trajo una serie de problemas para la incursión de nuevos profesores a estos estudios, además de establecer una desvinculación académica irreversible de la licenciatura con la Normal.

De acuerdo con los datos obtenidos al final del sexenio, lo que se recortó fueron los recursos financieros para la educación:

El servicio de la deuda nacional pasó del 18% al 49% del gasto federal y, así, se eliminó cualquier posibilidad de simple conservación, mucho menos de ampliación […]el gasto educativo nacional cayó del 5.3% al 3.3% del PIB.

La restricción presupuestal impactó fuertemente el salario de los profesores “de suerte que en 1988 era casi el 50% de su valor inicial”, con lo que la formación integral del magisterio se vio muy deteriorada.

El tema de la descentralización tampoco registró cambios notables:

La primaria no perdió su rigidez ni se tuvieron en cuenta las diversidades regionales: la deserción no se redujo. En la secundaria general no se llegó a implantar totalmente el sistema de áreas, en vez de asignaturas, lo cual produjo desorientación en los estudiantes… La Normal, en cambio, con la elevación a licenciatura y la introducción del bachillerato se contrajo considerablemente.

La revolución educativa que se intentó implementar se vio trastocada por la severa crisis económica y tal como las críticas habían señalado, los ambiciosos números que se habían planteado alcanzar al inicio de la administración no se lograron cumplir.

La revolución educativa distó mucho de cumplir con las expectativas que creó al momento de su aparición. La argumentación decidida de sostener una orientación revolucionaria en materia educativa, rápidamente sucumbió ante el contexto de crisis que se prolongó a lo largo del sexenio. Además, se puede observar que el concepto se fue trabajando sobre la marcha y por tal motivo se tuvo que estar defendiendo constantemente. Por otro lado, la muerte de Reyes Heroles significó que buena parte del discurso perdiera legitimidad. Está por demás decir que fue una revolución inconclusa.


Notas
Véase, Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, 1984-1988,México, Poder Ejecutivo Federal, 1984.
Ibid.
Para un análisis pormenorizado del sexenio de José López Portillo y las consecuencias en los primeros años del sexenio de De la Madrid, véase el trabajo de Ramírez, F. y Ontiveros R., Estado y crisis del desarrollo nacional. Planeación de la Administración Pública, México, ECASA, pp. 155 y ss.
Ibid.
Miguel de la Madrid, Primer Informe de Gobierno, 1 de septiembre de 1983.
“Revolución educativa”, Jesús Reyes Heroles. Diálogo con el periodista Ricardo Rocha, transmitido por el canal 2, los días 10 y 17 de septiembre de 1983 Enrique Krauze, citado por Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México, 1976-1988, México, CEE, UIA, 1997, p. 238.
Jesús Reyes Heroles, discurso pronunciado en la ceremonia del día del maestro, 15 de mayo de 1983.
Entrevista de la fuente de la SEP con el secretario Reyes Heroles, 24 de julio de 1984.
Comparecencia del secretario de Educación Pública ante la Cámara de Diputados, 4 de diciembre de 1984.
“Enseñar a pensar por cuenta propia, a saber y a hacer”, Jesús Reyes Heroles, discurso con la representación del C. Presidente con motivo del Primer Informe de Gobierno de Enrique Álvarez del Castillo, 4 de febrero de 1984.
“Revolución educativa”, Jesús Reyes heroles. Diálogo con el periodista Ricardo Rocha, transmitido por el canal 2, los días 10 y 17 de septiembre de 1983.
Gilberto Guevara Niebla, “México, un país de reprobados”, en Nexos, núm. 162, 1991, pp. 33-34
Ernesto Meneses, op. Cit. P. 475.
Ibid.
Ibid., p. 479.
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Lectura Educación para todos

En la semana que concluyó revisamos someramente las políticas educativas impulsadas por el gobierno mexicanoen la segunda mitad de los años setenta. Para reforzar lo visto, incluyo ahora un artículo tomado de la revista Educación 2001. Va enseguida.


EDUCACIÓN PARA TODOS

Antonio Gómez Nashiki*

El origen
Con la renuncia de Porfirio Muñoz Ledo como titular de la SEP, en noviembre de 1977, muchas especulaciones se dieron cita en torno a la labor hasta ese momento desarrollada, así como su posible continuidad en materia educativa. Fernando Solana, nuevo secretario, respetó gran parte de lo realizado y lo estructuró en cinco grandes objetivos: 1) ofrecer educación básica a todos los mexicanos, especialmente niños, 2) vincular la educación terminal con el sistema de producción de bienes y servicios, social y nacionalmente necesarios, 3) elevar la calidad de la educación y 5) elevar la eficiencia administrativa del sistema. Los objetivos se descomponían en metas, de la primera de ellas es de donde desprende el programa de educación para todos: […] asegurar la primaria completa a todos los niños, castellanizar y proporcionar la primaria bilingüe a la población indígena, proporcionar a la población adulta la oportunidad de recibir la educación básica o complementarla en su caso; ampliar la educación preescolar; ofrecer la secundaria técnica, según necesidades de cada zona…1

Una ambiciosa cruzada educativa
El Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados se instrumentó el 29 de marzo de 1978, bajo la presidencia de José López Portillo y con el objetivo de:
Asegurar a todos los mexicanos el uso del alfabeto y la educación fundamental indispensable para que mejoren por sí mismos, individual y colectivamente, la calidad de su vida.
Bajo el lema de “Educación para todos”, el programa plantaba de inicio una ambiciosa cruzada que, en términos generales, coordinaría la SEP, bajo un nuevo esquema de desconcentración; se planteaban como metas las siguientes:
1. Asegurar a todos los mexicanos la educación primaria.
2. Impulsar la enseñanza del castellano a quienes carecen de él.
3. Ampliar decididamente la educación para adultos, no sólo con una gran campaña de alfabetización, sino procurando que quienes aprendan a leer y escribir cubran estudios complementarios y queden integrados a actividades culturales o de capacitación, o a ocupaciones productivas en donde utilicen el alfabeto.

Los marginados
Con una definición muy amplia de marginados, pero poco focalizada regionalmente de en dónde se ubicaban, el programa establecía como único mecanismo de solución a la educación:

Obviamente hay diferentes grados de marginación y marginación en diferentes aspectos de la vida. Pero la marginación extrema, desde el punto de vista no sólo cultural sino también económico, social e incluso político, se da entre quienes no tienen la posibilidad de utilizar el alfabeto para integrarse a la sociedad nacional.2

En este sentido, la idea educativa del programa se apoyaba en una concepción redencionista, que era la siguiente:

En la educación está la clave de la calidad de vida. Con ella se inicia el proceso que lleva al individuo a la riqueza o a la pobreza, a la participación social a la marginación, a la libertad o a la dependencia.3
El programa respondía, de acuerdo con su diagnóstico, a solucionar un enorme déficit educativo que en términos muy generales se planteaba de la siguiente manera:
7 millones de adultos analfabetos… 13 millones de alfabetizados no han terminado su primaria… dos millones de niños en edad escolar que carecen de escuela primaria, 200 mil jóvenes cumplen 15 de edad sin haber aprendido a leer, cerca de un millón de mexicanos no habla español.4

Desconcentración de la SEP
De acuerdo con el plan trazado, los gobiernos estatales tendrían una relación distinta, bajo el impulso del secretario de Educación, que había hecho pública la idea de desconcentrar el pesado aparato burocrático de la SEP. En este caso la participación de los estados sería más directa, las razones que se argumentaban eran las siguientes:

[…] en primer lugar fortalecerá el federalismo; en segundo multiplicará el esfuerzo; en tercero, aumentará la eficiencia al promover tratamientos regionales: cada entidad tiene sus propias características, sus recursos, su capacidad organizativa, su propia voluntad para la acción, el presidente de la República decía al respecto: “quiero convocarlos, señores gobernadores, en un acto federalista, para que se sumen, aceptando las responsabilidades en su territorio de este programa, a conducir con nosotros… este elemental esfuerzo de justicia que todo el país debe a sus marginados”.5

Esta nueva relación con los estados implicaba para ellos una erogación considerable, por lo que el programa contemplaba un fondo especial de mil millones. La distribución estatal de este recurso estaría en función de: primero “al esfuerzo que cada uno realice para reunir recursos adicionales destinados al Programa” y, segundo, procurando asignar proporcionalmente mayores recursos a los estados que más lo necesiten. Incluso se contemplaba que, en caso de que algún estado decidiera no participar, la SEP en consecuencia intervendría para poner en funcionamiento el programa.
En lo que se refiere a los aspectos de apoyo técnico-pedagógico, la secretaría ofrecía manuales de organización y los materiales técnicos y pedagógicos necesarios para iniciar el programa, así como el apoyo de promotores municipales y locales.
Para asegurar el funcionamiento y seguimiento de las acciones estatales, se proponía la creación de un comité presidido por el propio gobernador y en el que participaría el delegado general de la SEP en la entidad; de igual forma se invitaba a la creación de los comités municipales y locales,6 tomando como modelo la organización estatal.

Programa de Primaria para todos los niños
El objetivo de este programa era lograr que todos los niños con edad entre seis y 14 años tuvieran la oportunidad de ingresar a la primaria y la posibilidad de terminarla, así como mejorar la calidad de su educación. Las estrategias eran las siguientes:
Proporcionar la participación en el Programa de los gobiernos estatales y municipales… Alcanzar el equilibrio educativo entre los estados y dentro de los mismos… impulsar la desconcentración administrativa de la SEP… Crear una coordinación nacional del Programa, con un año de duración, para sentar las bases de operación del mismo…7

Los principales problemas a los que se enfrentó el programa al ponerse en marcha fueron los siguientes: carencia reinformación geográfica actualizada y veraz para programar las actividades oportunamente, ausencia de una infraestructura adecuada para apoyar los lineamientos generales del programa: falta de recursos humanos capacitados para manejar adecuadamente el plan.

Programa de Castellanización
Este programa comprendía dos proyectos: a) castellanización de preescolares y b) albergues escolares. Los objetivos eran lograr que los niños indígenas preescolares iniciaran el aprendizaje del castellano…”Procurar que el castellano cumpla plenamente con su función de vínculo entre todos los mexicanos.”
El principal problema, de acuerdo con la evaluación hecha un año después, fue la dispersión tan grande que mostraba la población. Pese a ello, con la modalidad implementada por la SEP de albergues par niños, se trato de paliar la situación pero en la mayoría de los casos no fue suficiente. Como era de esperarse, las difíciles condiciones rurales hacían muy problemática la implementación de la estrategia educativa. Los problemas iban desde la falta de maestros capacitados, hasta el franco rechazo de las comunidades. Este programa se inspiraba, con mucho en los recuerdos de las misiones culturales de la época vasconceliana. El problema de alfabetizar en un ámbito rural fue expuesto por Muñoz Izquierdo quien, en el marco de una investigación realizada para evaluar este programa, apuntaba lo siguiente:
no puede negarse que la alfabetización constituye por sí misma un valor deseable… pero los responsables de la ejecución del programa… deben percatarse de añadir a éste proyectos destinados a modificar las condiciones estructurales del campesino, si se desea que la instrucción proporcionada a este sector contribuya a mejorar la condición de vida de la población.8

Programa de Educación para Adultos
A diferencia de los anteriores, este programa enfrentó una carencia de recursos, por lo que fue instrumentado en forma piloto en un inicio; por otra parte, también se experimentó un rechazo de los adultos hacia la nueva experiencia educativa y no se contaba con los recursos de la tecnología educativa apropiada para apoyarlos. De igual forma, existía una dispersión geográfica que impedía facilitar la enseñanza a sectores amplios de los educandos potenciales. Por último, la escasez de especialistas en educación de adultos y en sistemas abiertos y a distancia fue un factor que pesó mucho para la buena realización de las estrategias planteadas.
El programa Educación para Todos se dio en un contexto que parecía favorable, en el que las expectativas de la economía del país resultaban positivas, sin embargo, al cumplir un año el panorama económico nacional se modificó drásticamente, al grado de enfrentar una de las crisis económicas más severas de todos los tiempos, factor que trastocó los fines establecidos originalmente en este ambicioso proyecto.

Notas
1 Véase Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México, México, CEE-UIA, 1997, P. 20.
2 Ibid, p. 11
3 Ibidem.
4 Educación para todos, México, SEP, 1978.
5 Palabras del Presidente de la República, pronunciadas el 29 de marzo de 1978 durante la ceremonia que puso en marcha el Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados.
6. Ibid, p. 15
7. Ibid, p. 43
8 Citado en Ernesto Meneses, op. cit.

Fuente: revista Educación 2001, México, 2007, Año V. # 57, Febrero 2000