Hola a tod@s: Voy a compartir con ustedes un artículo publicado por el académico del
CIDE Jean Meyer en el Universal. Espero que sea de su interés.
el díaEstúpidos y malvados
Jean Meyer
El Universal, México, Domingo 26 de septiembre de 2010
Hay, siempre hubo, y parece que siempre habrá, hombres dizque religiosos, tanto eclesiásticos como feligreses, para darle la razón al gran filósofo de la antigüedad Lucrecio cuando exclamó: “¡Tantos malos pudo engendrar la religión!”. Estoy pensando en pastores de las tres grandes religiones monoteístas, judaísmo, cristianismo e islam (por orden cronológico de nacimiento) que han manifestado recientemente tener el cerebro cerrado y el corazón lleno de odio.
Todo el mundo se enteró de la hazaña de aquel Terry Jones, pastor pentecostal de EU quien se ganó una efímera fama al amenazar con quemar ejemplares del Corán en el aniversario del 11 de septiembre del 2001: bien podemos discurrir sobre “la desproporción demencial entre la insignificancia planetaria del pastor y la reacción de los líderes más poderosos del mundo” (El País, 11 septiembre 2010:26), y también sobre la velocidad de propagación de la noticia en la aldea planetaria; el problema es que la iniciativa, final y felizmente abortada del pastor, tarde o temprano inspirará a otros hombres que se dicen cristianos y que no son más que estúpidos y malvados. Ya costó la vida a muchas personas en Afganistán y Cachemira, movilizadas por un islam radical que no tiene nada que pedir al dicho Terry Jones en cuestión de odio y cerrazón. Muchos Jones andan sueltos en EU, entre el 27% que creen que Obama es musulmán y que Obama no es su presidente legítimo.
Para el pastor el islam es diabólico y eso nos remite a la época no tan lejana cuando el Klan ponía en su lista de enemigos al católico en primera fila, al negro en segunda y al judío en tercera posición. Antes de linchar a los mexicanos, que acumulaban la doble calidad negativa de ser católicos y morenos. Satanizar a uno, diabolizar al otro en nombre de Dios ha sido siempre el gran recurso. Así lo hicieron católicos y protestantes durante siglos, en un concurso de intolerancia y de violencia cerril.
Así lo acaba de hacer el famoso rabino israelí Ovadia Yosef en su bendición tradicional con motivo de la fiesta de Rosh Hashana: ¡Que nuestros enemigos y los que nos odian lleguen a su final!, Abu Mazen (Majmud Abas, jefe de la Autoridad Palestina que está actualmente discutiendo con el primer ministro israelí Benjamín Netaniahu bajo el auspicio de los Estados Unidos) y todas esas gentes malas, que sean eliminadas del mundo. El Santo, que Él sea bendito, debería pegarlos con la peste, ellos y aquellos palestinos, los malos que atormentan a Israel”. Si uno toma en serio una tradición judía según la cual las primeras palabras, las primeras acciones, los primeros alimentos en Rosh Hashana darán el tono al resto del año, ¡qué mensaje de paz, qué deseo de paz y amor estuvo dando a sus feligreses!
Este ex gran rabino de Israel que ha sido capaz, varias veces, de vetar las negociaciones de paz, ha escogido precisamente esa fecha y esa tradición para echarles la maldición a los palestinos y a los que entablan, una vez más, negociaciones. En frente, sus hermanos gemelos de Hamas y del Yihad islámico hacen exactamente lo mismo con sus cohetes, bombas y cuernos de chivo. Esa no es la verdadera religión judía, si uno piensa que el tiempo de Rosh Hashana y Yom Kippur es de introspección, examen de conciencia, pedir perdón al prójimo. Pero para el rabino eso sería traición a Dios y a la patria. Hubo rabinos para echarle la maldición a Itzhak Rabín, heroico general y primer ministro convencido de la necesidad de una paz justa entre israelíes y palestinos: un estudiante en religión lo asesinó, cumplió con sus años de cárcel y ya salió. Hubo un Baruk Goldstein, venerado como mártir por los extremistas en Israel, para cometer una abominable traición a la ética judía, al ametrallar, en nombre de la Tora, a musulmanes pacíficos en Hebrón, cuando rezaban en el santuario. No le faltan admiradores que van a poner flores todos los días en su tumba.
Entre los creyentes islámicos tampoco faltan las bestias pardas y su griterío y sus crímenes no dejan oír la voz de los numerosos religiosos de buena voluntad, caritativos y sensatos. El florilegio de declaraciones exactamente formuladas en los términos del rabino Ovadia, por imames, doctores de la ley, mulás y ayatolás sería interminable. Me alegro que Fidel Castro haya regañado hace 15 días al “hermano revolucionario” Majmud Ajmadineyad: “Deje de difamar a los judíos”, le dijo al dirigente iraní, “deje de negar la realidad histórica del Holocausto”; le dijo que le haría un gran servicio a la causa de la paz si reconociera la historia única del antisemitismo y entendiera por qué los israelíes temen por su existencia.
La religión no tiene la culpa, son los religiosos los que la tienen.
jean.meyer@cide.edu
domingo, 26 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
Tarea para 7 de septiembre
Buenos días: para su conocimiento de los integrantes de los grupos 7o A y B.
1.- Los estudiantes en ambos grupos investigarán sobre los orígenes, importancia y legado político-ideológico que aportó el Partido Liberal Mexicano (PLM), en donde los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón fueron elementos de primera importancia
2.- Todos los alumnos del curso leerán los puntos relativos a la instrucción pública en el Programa del Partido Liberal Mexicano que ya se encuentra en una entrada anterior de este blog, después de lo cual, y de manera individual:
· Enlistarán los conceptos que maneja el programa en su parte expositiva.
· Escribiràn si les parece novedosa o no la concepción sobre la enseñanza de los rudimentos de artes y oficios en las escuelas elementales, lo mismo que la instrucciòn militar.
· Señalarán si a su juicio existe concordancia entre la parte expositiva y las propuestas programática
Entrega del escrito resultante: en la sesiòn del martes siete de septiembre, los equipos del grupo B final de la clase y los del A por vía electrónica.
Sería conveniente que hicieran la lectura completa del programa del PLM que està sin duda a su disposición en las bibliotecas digitales que se han abierto a propósito del Centenario de la Revolución mexicana. O si prefieren checar algùn buscador, adelante.
Ojo: no se considerarán textos después de la fecha mencionada.
1.- Los estudiantes en ambos grupos investigarán sobre los orígenes, importancia y legado político-ideológico que aportó el Partido Liberal Mexicano (PLM), en donde los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón fueron elementos de primera importancia
2.- Todos los alumnos del curso leerán los puntos relativos a la instrucción pública en el Programa del Partido Liberal Mexicano que ya se encuentra en una entrada anterior de este blog, después de lo cual, y de manera individual:
· Enlistarán los conceptos que maneja el programa en su parte expositiva.
· Escribiràn si les parece novedosa o no la concepción sobre la enseñanza de los rudimentos de artes y oficios en las escuelas elementales, lo mismo que la instrucciòn militar.
· Señalarán si a su juicio existe concordancia entre la parte expositiva y las propuestas programática
Entrega del escrito resultante: en la sesiòn del martes siete de septiembre, los equipos del grupo B final de la clase y los del A por vía electrónica.
Sería conveniente que hicieran la lectura completa del programa del PLM que està sin duda a su disposición en las bibliotecas digitales que se han abierto a propósito del Centenario de la Revolución mexicana. O si prefieren checar algùn buscador, adelante.
Ojo: no se considerarán textos después de la fecha mencionada.
jueves, 2 de septiembre de 2010
El programa del PLM y la instrucción pública
Aquí va el texto del programa del Partido Liberal Mexicano que se refiere a la instrucción pública. La parte expositiva será el equivalente a un diganóstico y luego viene el apsecto programático. Vale.Programa del Partido Liberal Mexicano (1906)
Exposición
[…]
La instrucción de la niñez debe reclamar muy especialmente los cuidados de un Gobierno que verdaderamente anhele el engrandecimiento de la Patria. En la escuela primaria está la profunda base de la grandeza de los pueblos, y puede decirse que las mejores instituciones poco valen y están en peligro de perderse, si al lado de ellas no existen múltiples y bien atendidas escuelas en que se formen los ciudadanos que en lo futuro deban velar por esas instituciones. Si queremos que nuestros hijos guarden incólumes las conquistas que hoy para ellos hagamos, procuremos ilustrarlos en el civismo y el amor a todas libertades.
Al suprimirse las escuelas del Clero, se impone imprescindiblemente para el Gobierno la obligación de suplirlas sin tardanza, para que la proporción de escuelas existentes no disminuya y los clericales no puedan hacer cargos de que se ha perjudicado la instrucción. La necesidad de crear nuevas escuelas, hasta dotar al país con todas las que reclame su población escolar, la reconocerá a primera vista todo el que no sea un enemigo del progreso.
Para lograr que la instrucción laica se imparta en todas las escuelas sin ninguna excepción, conviene reforzar la obligación de las escuelas particulares de ajustar estrictamente sus programas a los oficiales, estableciendo responsabilidades y penas para los maestros que falten a este deber.
Por mucho tiempo, la noble profesión del magisterio ha sido de las más despreciadas, y esto solamente porque es de las peor pagadas. Nadie desconoce el mérito de esta profesión, nadie deja de designarla con los más honrosos epítetos; pero, al mismo tiempo, nadie respeta la verdad ni guarda atención a los pobres maestros que, por lo mezquino de sus sueldos, tienen que vivir en lamentables condiciones de inferioridad social. El porvenir que se ofrece a la juventud que abraza el magisterio, la compensación que se brinda a los que llamamos abnegados apóstoles de la enseñanza, no es otra cosa que una mal disfrazada miseria. Esto es injusto. Debe pagarse a los maestros buenos sueldos como lo merece su labor; debe dignificarse el profesorado, procurando a sus miembros el medio de vivir decentemente.
El enseñar rudimentos de artes y oficios en las escuelas acostumbra al niño a ver con naturalidad el trabajo manual, despierta en él afición a dicho trabajo, y lo prepara desarrollando sus aptitudes, para adoptar más tarde un oficio, mejor que emplear varios años en la conquista de un título. Hay que combatir desde la escuela ese desprecio aristocrático hacia el trabajo manual, que una educación viciosa ha imbuido a nuestra juventud; hay que formar trabajadores, factores de producción efectiva y útil, mejor que señores de pluma y de bufete. En cuanto a la instrucción militar en las escuelas, se hace conveniente para poner a los ciudadanos en aptitud de prestar sus servicios en la Guardia Nacional, en la que sólo perfeccionarán sus conocimientos militares. Teniendo todos los ciudadanos estos conocimientos, podrán defender a la Patria cuando sea preciso y harán imposible el predominio de los soldados de profesión, es decir, del militarismo. La preferencia que se debe prestar a la instrucción cívica no necesita demostrarse.
[…]
Programa del Partido Liberal
[…]
Mejoramiento y fomento de la instrucción
10. Multiplicación de las escuelas primarias, en tal escala que queden ventajosamente suplidos los establecimientos de instrucción que se clausuren por pertenecer al Clero.
11. Obligación de impartir enseñanza netamente laica en todas las escuelas de la República, sean del Gobierno o particulares, declarándose la responsabilidad de los directores que no se ajusten a este precepto.
12. Declarar obligatoria la instrucción hasta la edad de catorce años, quedando al Gobierno el deber de impartir protección en la forma que le sea posible a los niños pobres que por su miseria pudieran perder los beneficios de la enseñanza.
13. Pagar buenos sueldos a los maestros de instrucción primaria.
14. Hacer obligatoria para todas las escuelas de la República la enseñanza de los rudimentos de artes y oficios y la instrucción militar, y prestar preferente atención a la instrucción cívica que tan poco atendida es ahora.
Fuente: Revista Universidad de México, México, UNAM, vol. XLI, # 430 (encarta), pp. III-IV.
Exposición
[…]
La instrucción de la niñez debe reclamar muy especialmente los cuidados de un Gobierno que verdaderamente anhele el engrandecimiento de la Patria. En la escuela primaria está la profunda base de la grandeza de los pueblos, y puede decirse que las mejores instituciones poco valen y están en peligro de perderse, si al lado de ellas no existen múltiples y bien atendidas escuelas en que se formen los ciudadanos que en lo futuro deban velar por esas instituciones. Si queremos que nuestros hijos guarden incólumes las conquistas que hoy para ellos hagamos, procuremos ilustrarlos en el civismo y el amor a todas libertades.
Al suprimirse las escuelas del Clero, se impone imprescindiblemente para el Gobierno la obligación de suplirlas sin tardanza, para que la proporción de escuelas existentes no disminuya y los clericales no puedan hacer cargos de que se ha perjudicado la instrucción. La necesidad de crear nuevas escuelas, hasta dotar al país con todas las que reclame su población escolar, la reconocerá a primera vista todo el que no sea un enemigo del progreso.
Para lograr que la instrucción laica se imparta en todas las escuelas sin ninguna excepción, conviene reforzar la obligación de las escuelas particulares de ajustar estrictamente sus programas a los oficiales, estableciendo responsabilidades y penas para los maestros que falten a este deber.
Por mucho tiempo, la noble profesión del magisterio ha sido de las más despreciadas, y esto solamente porque es de las peor pagadas. Nadie desconoce el mérito de esta profesión, nadie deja de designarla con los más honrosos epítetos; pero, al mismo tiempo, nadie respeta la verdad ni guarda atención a los pobres maestros que, por lo mezquino de sus sueldos, tienen que vivir en lamentables condiciones de inferioridad social. El porvenir que se ofrece a la juventud que abraza el magisterio, la compensación que se brinda a los que llamamos abnegados apóstoles de la enseñanza, no es otra cosa que una mal disfrazada miseria. Esto es injusto. Debe pagarse a los maestros buenos sueldos como lo merece su labor; debe dignificarse el profesorado, procurando a sus miembros el medio de vivir decentemente.
El enseñar rudimentos de artes y oficios en las escuelas acostumbra al niño a ver con naturalidad el trabajo manual, despierta en él afición a dicho trabajo, y lo prepara desarrollando sus aptitudes, para adoptar más tarde un oficio, mejor que emplear varios años en la conquista de un título. Hay que combatir desde la escuela ese desprecio aristocrático hacia el trabajo manual, que una educación viciosa ha imbuido a nuestra juventud; hay que formar trabajadores, factores de producción efectiva y útil, mejor que señores de pluma y de bufete. En cuanto a la instrucción militar en las escuelas, se hace conveniente para poner a los ciudadanos en aptitud de prestar sus servicios en la Guardia Nacional, en la que sólo perfeccionarán sus conocimientos militares. Teniendo todos los ciudadanos estos conocimientos, podrán defender a la Patria cuando sea preciso y harán imposible el predominio de los soldados de profesión, es decir, del militarismo. La preferencia que se debe prestar a la instrucción cívica no necesita demostrarse.
[…]
Programa del Partido Liberal
[…]
Mejoramiento y fomento de la instrucción
10. Multiplicación de las escuelas primarias, en tal escala que queden ventajosamente suplidos los establecimientos de instrucción que se clausuren por pertenecer al Clero.
11. Obligación de impartir enseñanza netamente laica en todas las escuelas de la República, sean del Gobierno o particulares, declarándose la responsabilidad de los directores que no se ajusten a este precepto.
12. Declarar obligatoria la instrucción hasta la edad de catorce años, quedando al Gobierno el deber de impartir protección en la forma que le sea posible a los niños pobres que por su miseria pudieran perder los beneficios de la enseñanza.
13. Pagar buenos sueldos a los maestros de instrucción primaria.
14. Hacer obligatoria para todas las escuelas de la República la enseñanza de los rudimentos de artes y oficios y la instrucción militar, y prestar preferente atención a la instrucción cívica que tan poco atendida es ahora.
Fuente: Revista Universidad de México, México, UNAM, vol. XLI, # 430 (encarta), pp. III-IV.
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