Hola a tod@s, como les comenté en la clase de la mañana voy a colocar la siguiente lectura salida de la pluma de Francisco Zarco. Va pues:
LA EDUCACIÓN DEL PUEBLO
Educación 2001, Número 22, marzo 1997,
Pensamiento educativo mexicano.
pp. 54-55.
Francisco Zarco (1829-1869), connotado-liberal, fue autodidacta y, todavía
adolescente (tenía 18 años), ocupó el cargo de Oficial mayor en el Ministerio de Relaciones
Exteriores. Periodista con profunda vocación, dio registro a los debates del Congreso Constituyente de 1857 y deslumbró con su pluma aguda e irreverente. Fue, además, director del periódico Siglo Diez y Nueve. Zarco fue declarado benemérito de la patria el mismo año de su muerte. En el artículo que presentamos, publicado en 1850 con el título "Instrucción pública", Zarco propone una alianza entre la Iglesia y el gobierno para sacar adelante la empresa de la educación popular.
Nada es más contrario a los ade¬lantos morales y materiales de cualquier país que la ignorancia del pueblo.
Sin instrucción en todas las clases de la sociedad, todas las instituciones son imperfectas, no pueden generalizarse los derechos políticos y es seguro el triunfo ciego de las facciones, sin que se procure aumentar la fuerza y respetabilidad de la nación. Las leyes no están al alcance de todos, y así ni pueden cumplirse, ni recla¬marse las faltas de los funcionarios. La ignorancia del pueblo que tanto conviene a los gobiernos despóticos, en que la ley es la voluntad o el capricho de uno solo es sumamente perjudicial a la suerte de las democracias, porque un pueblo ignorante está muy expuesto a extraviarse, a abusar de derechos que comprende imperfecta¬mente y a ser seducido por los que buscan¬do su engrandecimiento personal hacen lisonjeras promesas que nunca pueden cumplir.
Una iglesia y una escuela son las pri¬meras necesidades de cualquier pueblo, por pequeño y reducido que sea, y a ellas debe atender la autoridad. La instrucción debe ser un derecho del ciudadano y la sociedad debe darla a todos sus hijos, fundando escuelas primarias en todas par¬tes. Y decimos primarias, porque creemos que con esto basta; dense al individuo los medios necesarios, los primeros elemen¬tos de instrucción y después él perfeccio¬nará y aumentará sus conocimientos. Enséñese al pueblo a leer, a escribir, ele¬mentos de aritmética, y sobre todo las verdades de una religión consoladora; explíquesele lo que es la Constitución de la patria, las obligaciones que tiene para con ella, y con esto sólo se facilitará el adelanto en los conocimientos más elevados. Escuelas primarias es lo que debe fundarse en toda la extensión de la Re¬pública sin omitir esfuerzo de ninguna clase ni el poder federal, ni las autorida¬des de los estados. Esto es lo que más im¬porta para asegurar el futuro bienestar de México y hacerla marchar en la senda de la civilización y de la democracia. No por esto queremos que se des¬atiendan los establecimientos cien¬tíficos o literarios que son ya el honor del país, nada de eso, pero esos establecimientos si bien reclaman protección, la encuentran de los mismos particulares interesados en perfeccionar la educación de sus hijos. No queremos que se intente hacer un pueblo de literatos, pero sí que se disipen las tinieblas en que yace sumergida la inteligencia en una mayoría inmensa de mexicanos. La raza indígena sufre hoy la misma abyección que sufría en tiempo del imperio azteca, y su suerte se mira con el mismo abandono con la que la miraban los conquistadores. Los resultados son la sublevación de Yucatán, la de la Sierra, y quién sabe lo que podrán ser en lo de adelante, si no se evitan a fuerza de medidas sabias y bien calculadas.
Pero lo repetimos, menester es que la instrucción primaria sea un deber de la sociedad, igual para to¬dos sus hijos; que esa instrucción sea civil y religiosa, y vigilada por el Es¬tado; para que en lo más importante para la existencia política del país no se dicten sólo medidas aisladas y que carezcan de uniformidad.
No sólo se necesita instruir a la infancia sino a hombres de todas edades, y para esto son indispensa¬bles las escuelas dominicales a que pueden concurrir los artesanos, por cuya suerte hemos manifestado tanto interés.
Sobre todo lo expuesto llamamos mucho la atención de las autorida¬des, y creemos que no es difícil con¬seguir lo que proponemos. La paz de que goza la República es muy a propósito para emprender estas me¬joras sociales cuya importancia no se niega por ningún partido, y es seguro que en todas partes los par¬ticulares contribuirían gustosos al adelanto de la instrucción del pueblo.
Los maestros deben ser exami¬nados antes de ejercer su honrosa profesión, deben ser vigilados por la autoridad, y los que tengan me¬jor éxito en sus nobles tareas, de¬ben ser recompensados por la sociedad que recibe de ellos el ma¬yor bien. En esto nos encontramos aun con una añeja preocupación, que hace mirar con desprecio al maestro de escuela, y que hace casi un apodo de esta profesión. A pesar del respeto que merezca lo anti¬guo, muy fácil es destruir esa necia preocupación honrando como me¬recen a los ciudadanos que se dedi¬can a generalizar la instrucción.
Para hacer más eficaz y más rápida la ilustración del pueblo, debe contarse con la cooperación de una clase de la sociedad, que muy mal pintan sus fingidos defensores, El Clero. El clero mexicano ha sido un ejemplo de virtudes cristianas, ha manifestado nobles sentimientos patrióticos, de su seno salieron los p rimeros caudillos de nuestra independencia, y a pesar de la discordia en que un partido quiere colocarlo con la sociedad entera, él sigue cumpliendo su misión evangélica de una manera digna y honrosa, sin pensar en turbar la paz ni alterar las instituciones del país. Confesamos, sin embargo, que hay unas cuantas excepciones individuales, por la se¬ducción de ese partido y por igno¬rancia tal vez, pero nunca con; perversas miras. Pues bien: ese cle¬ro puede contribuir muchísimo a la civilización del pueblo, que el párroco sea el padre de sus feligreses, el apoyo de la miseria, el modelo de la virtud y el respeto a la ley, que procure inculcar las máximas san¬tas del cristianismo, que procure desarraigar bárbaras preocupacio¬nes, destruir el fanatismo, y el pueblo adelantará ... y venerará siempre a los ministros de Jesucristo. Los obispos debieran trabajar con em¬peño por el establecimiento de mi¬siones en las fronteras y en los pueblos de indígenas, debieran procurar que parte del clero se con¬sagrara a la educación popular, su¬jetándose a las prevenciones de la autoridad civil en cuanto a las ma¬terias y métodos de enseñanza.
Para que se vea que no nos mo¬famos de todo lo antiguo, sólo por¬que es antiguo, recordamos una disposición contenida en las leyes de Indias, en ese momento honroso para España en muchos puntos, y que previene que en todos los con¬ventos de ambos sexos haya una escuela gratuita para la clase pobre. Creemos que el señor ministro de negocios eclesiásticos y los señores obispos, deben procurar que se cumpla con esa disposición, que tiende a generalizar los conocimien¬tos y a dar al clero respetabilidad, haciéndolo muy útil a la sociedad.
La instrucción primaria es un asunto que reclama por su impor¬tancia la atención de los legisladores, y en el que debe obrarse con actividad, para que México pueda consolidar sus instituciones y su prosperidad. Francamente hemos indicado algunas medidas que juz¬gamos a propósito; en este particu¬lar sólo deseamos el bien del país, sin detenemos en mezquinas consideraciones del partido. Si nos equivocamos, nuestro error es hijo de la mayor buena fe, y si se nos hace conocer no tendremos in¬conveniente en confesarlo, pero sea con estos medios, sea con otros mejor calculados, insistimos en que la instrucción primaria debe ser un derecho del ciudadano, y en que esa sea instrucción civil y religiosa, y siempre vigilada por la autoridad.
Tomado de Obras completas de Francisco Zarco, México, Centro de Investigación Científica Jorge L. Tamayo, A. C., 1989, vol. I, pp. 240-243.
Ahora, a partir de la lectura del artículo anterior, de manera individual realice las siguientes actividades:
1.- En un párrafo escriba una sintesis biográfica del personaje, señalando su formaciòn profesional y filiación política-ideológica
2.- Señale cuáles son las ideas eje que maneja el autor y sobre las cuales construye su argumentación.
3.- Tomando la información que el autor utiliza, señale los principales nivels en que estaba dividido el naciente sistema educativo mexicano
4.-Cuál es el papel que Zarco le otorga a la escuela primaria frente a las comunidades indígenas del país.
Recuerden que la fecha de entrega es el martes 24 de agosto, en el caso del grupo A, que del lunes nos vemos hasta el jueves, favor de enviarlo por correo electrónico o entregarlo al´día siguiente al salir de clase del grupo B. Gracias. El profesor de la asignatura HYPEM-2010
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